viernes, 2 de noviembre de 2012

Experiencia de platino. Modeladores de alumino

En esta experiencia, el papel de aluminio o papel albal abandonó su registro habitual en la cocina para convertirse en la herramienta de trabajo de nuestra primer trabajo artístico en grupo dentro del aula (o mejor aún, en los pasillos de la facultad, que se convirtieron en una sala de exposiciones espontánea y contemporánea, donde hoy lucen nuestras esculturas). 

Después de dos clases introductorias, una breve explicación del profesor Ángel García, de cómo debíamos modelar nuestro proyecto y tras anotar todas las indicaciones (mejor el lado menos brillante del papel, unir varias capas y hacer una más grande, que nos sirva de lienzo perfecto para dar forma a nuestra figura, primero el cuerpo, luego la cabeza, cuanto mayor sea la parte de apoyo más fácil resultará mantener en pie a nuestra figura...) nos pusimos manos a la obra.
Primero, elegir a la modelo (Fátima Molinero), después idear la postura (tumbada boca abajo, con los pies cruzados, con un brazo sujetando la cabeza y el otro sobre el otro antebrazo).


Comenzamos a fabricar nuestra sábana de papel albal, cuatro o cinco tiras de aluminio que unimos con fixo. Una vez preparada la modelo (que aguantó el tipo), iniciamos nuestra labor de modelar su figura... comenzamos por los pies, las piernas y poco a poco fuimos trabajando las líneas de la compañera con nuestras manos y con mucho cuidado, mientras Rocio Bazán se encargó de tomar algunas instantáneas del momento, además de colaborar como el resto. 

Aparecieron los primeros problemas cuando se rompía un trozo después de haberlo manoseado demasiado, ¿solución? Una capa de papel y un poco de fixo... Otra pequeña incidencia: Sacar a la modelo de su molde. Con ayuda de Ángel, todo
 fue más fácil, un corte por aquí, y ¡listo! y cogimos nuestra escultura en volandas para subirla al poyete de la sala de exposiciones de la primera planta de la Facultad.

El siguiente paso fue moldear la cabeza, sin dejar sin respiración a la modelo, claro. ¿Cómo? Un par de orificios en la nariz y un repaso a sus rasgos faciales, fueron suficientes. Después, con paciencia y mucho cuidado, unimos esta parte al resto del cuerpo.   



Y definitivamente conseguimos nuestra figura.
 


Esta primera experiencia ha sido muy curiosa.

Primero. Personalmente,  me ha servido para conocer un material limitado a su uso (en la cocina) (desde mi experiencia) y al alcance de casi todos los bolsillos como el aluminio, que ha dejado patente que tiene unas propiedades que lo hacen
una herramienta fácil de trabajar y gratificante en los resultados. 

Segundo.El trabajo en equipo, (Mi equipo: Paula Alarcón, Rocio Bazán, Fatima Molinero, Fátima Mansilla y Maria Soriano), fue otro gran atractivo de esta actividad, ya que cada una aportamos nuestra perspectiva y nuestro trabajo, en un ambiente cordial y de entendimiento, que dio su fruto.

Y tercero. Fue una actividad divertida con la que disfrutamos CREANDO.

El trabajo de nuestras compañeras también fue de admirar, originales posturas muy similares a la realidad. Aqui hay algunos ejemplos.






1 comentarios:

MªEugenia García Ruiz dijo...

Muy útil,yo falté ese día a clase y así me sirve de ayuda,gracias Tania.

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